Doña Carlina: la leyenda en bicicleta de Lo Barnechea.

Con 5 hijos, mas de 20 nietos y hasta un tataranieto. Carlina  Garrido es parte de la historia de su comuna. Nacida y criada en el sector, desde la época de las chacras, siendo una ex corredora de cuasimodo, con orgullo relata su legado.

Tuvo diez hijos, cinco murieron a temprana edad. Vive con su esposo, quien hoy se encuentra en cama, además de dos hijas y algunos nietos más su mascota, la Flo. El 26 de Septiembre cumplio 83 años, los cuales no refleja. Es una mujer activa, a la que siempre se le ve en su bicicleta amarilla yendo a comprar y que aún trabaja como costurera en su casa, a penas escucha y espera que le den un audífono nuevo en el policlínico, y que, por eso no puede lavarse mucho su blanca cabellera la que antes era más extensa y todo los días peinaba con dos trenzas, ahora tiene solo una y pequeña.

¿Como  lo hace usted para mantenerse tan joven, tiene algún secreto?
“Yo no fumo, yo no tomo, yo no trasnocho, yo lo que trasnocho aquí cosiendo, que le hago bastilla a los pantalones, los angosto, doy vuelta los cuellos de las camisas. Mire yo no estudie la moda, mis hermanas dos estudiaron la moda, yo como veía cocer a la mamá…todavía, como no van a poder coser digo yo el bolsillo que sea, se da vuelta, a mano que sea, no, que allá me lo traen que aquí se cose a máquina, cuando los pantalones son forrados hay que descocer la bastillas y dar vuelta el pantalón para cocer el bolsillo.”
¿Y siempre ha andado en bicicleta?
“Si ahí me está esperando porque ya salí a comprar, es una bicicleta chiquitita (La Yegua Flaca se llama). En esa he tenido hasta porrazos, me han atropellado en bicicleta 3 veces. La primera vez sí que fue jodida me atropellaron allá en Barnechea donde estaba el Pollo al Coñac  ese que se quemo, ahí me atropellaron.  Y la que me atropello se fue al pollo, arrancó y ahí quede bota yo. Fueron avisarle a mi mamá que vive hay en Barnechea, a la una de la tarde me llevaron al Hospital el Salvador,  yo desperté en la noche, estaba oscuro en una salita blanca chica desperté ahí, y veía por la ventana estrellitas en el cielo y estuve siete horas inconsciente, después de siete hora me mandaron para acá porque no me recibieron allá.
¿Alguna secuela?
Se me descomponía mucho el pie, me llevo hasta la Estación Central la mamá para que me arreglaran el pie. Y tuve que dormir sin almohada como cinco meses, porque todo el golpe fue en la cabeza. Porque el auto que me tiró, me tiró, contra la… A Dios gracia que me pegue con la goma de la rueda del camión que estaba parado ahí, el camión basurero, que estaba parado. Me pegué, no me ve que son grandes las ruedas, me pegue en la goma. La hermana dice que la mamá lloraba en la noche, que decía que yo no iba amanecer el otro día porque la cabeza me quedó como papa.

Carlina cuenta que antes hacía todo a pie, que iba con su papá al cerro a recolectar madera la que traía al hombro. Conoce su comuna cuando era época de chacras, de grande parcelas sin fin. Que justo donde ella vive hoy, en la calle Cuatro vientos a paso de Padre Arteaga,  por la otra vereda eran parcelas; que cultivo papas, lechugas en su casa, además que corrió cuasimodo a caballo, pero que mantener uno es muy costoso.

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