La historia de una fuga

Tal parece que la tradición de la aristocracia chilena, desde su inicio, ha sido que sus integrantes cambien de aire. A partir de la colonia y hasta nuestros días, la clase adinerada del país siempre ha buscado un barrio donde poder vivir en paz.

Es así como en el año 1937, y luego de la expropiación de su casa, la que daba justo al frente de La Moneda por el lado sur, Elena Errázuriz Echeñique, junto con su familia, funda el barrio El Golf, en la alejada y rural locación de Las Condes.

Ya con el lugar fundado y en plena década de los 40’, empezó el éxodo masivo de la alta alcurnia capitalina. Las personas se trasladaban del centro de la ciudad hacia la vida campestre  de El Golf, en el sector oriente de la capital. En aquel edén fundado por Elena Errázuriz y diseñado por los arquitectos Tomás Reyes Vicuña, y su socio, Pedro Mira, se conjugaban la sofisticación del estilo de vida francés y británico con la vida al aire libre y la práctica del deporte. Es más, el nombre del barrio nació producto del deporte más popular que se realizaba en el sector en aquella época.

Para los años 50’, El Golf logró convertirse en el barrio capitalino más exclusivo de la época. En el sector abundaban las bellas casonas señoriales, las que se destacaban por su gran tamaño y su refinada arquitectura neoclásica. También, en El Golf existía una gran variedad de jardines y parques, los que adornaban las mansiones de las grandes familias aristócratas de Santiago.

Con la llegada de la década de los 80’, las grandes mansiones del barrio se reemplazaron por  pequeños edificios de oficinas, que con el tiempo se convertirían en el hogar de las grandes empresas que tienen presencia hoy en día en Chile. La mansión neoclásica de Elena Errázuriz (1938) y actual embajada de Gran Bretaña, es la única mansión que queda en pie en el barrio.

En la década de los 90’  se empezó a notar en demasía las diferencias existentes entre El Golf Norte y el Golf Sur. El primero empezaba a llenarse de edificios en las calles Apoquindo e Isidora Goyenechea y el segundo aún tenía vestigios de la arquitectura residencial de antaño.

En la actualidad, el barrio El Golf, sigue siendo uno de los barrios más adinerados de la capital. Además, posee una gran actividad política en el sector, debido a la gran cantidad de embajadas que están presentes en la zona. También, en los últimos años, El Golf se ha dedicado en matizar su paisaje de grandes edificios y casonas con edificaciones empleadas para la recreación de sus vecinos. En las que sobresalen: Elegantes restaurantes, tiendas exclusivas y el Teatro Municipal de Las Condes.

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